
Cuando la lideresa del PPC, Lourdes Flores Nano, salta a la palestra para recriminarle al actual gobierno el administrar los destinos del país para favorecer sólo a los más ricos, señala una verdad fácilmente comprobable. Que en el Perú y el mundo la brecha entre ricos y pobres se agranda cada día es algo que Lourdes, Alan, Toledo, Humala y hasta el pastor Lay saben. En un escenario político normal y dadas las credenciales del PPC y Flores Nano, debería ser muy fácil para el APRA desautorizarla como voz de la justicia social. Pero, parafraseando al más histriónico García, el que la debe, la teme. Y, como quedo demostrado en el paro del pasado 9 de julio, cuando hay temor en el actual régimen, la mesura brilla por su ausencia.
Ahora bien, es fácil ver que entre el plan de gobierno que Flores Nano planteó en 2006 y el que viene siguiendo el actual gobierno aprista, no hay mayores diferencias. La cercanía ideológica es tan evidente que uno termina preguntándose qué es lo que le molesta precisamente a la ex candidata del proceder del actual gobierno. Poner al Perú en piloto automático y dejar que las leyes del mercado despedacen lo poco que queda de credibilidad en el sistema democrático estaba también en los planes de Lulú. ¿De qué se queja entonces?
“Que Dios nos ayude”
Lourdes Flores se queja porque perdió las elecciones. Se araña porque ella no es la primera presidenta del Perú, es decir, sangra por la herida. La obscura herida del perdedor que juzga que se cometió una injusticia contra él. La misma que desangraba a cuentagotas a Vargas Llosa cuando, desde la Madre Patria, llamó “japonés canalla” a Fujimori. Por ese entonces, el Perú se burlaba de la poca caballerosidad del vencido y se regocijaba en la evidente piconería del celebre y muy derrotado intelectual.
Durante el famoso debate de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 1990, Vargas Llosa admitió que un “shock” económico era necesario para salir de la peor crisis jamás vivida en el Perú, cortesía del Dr. García claro. Varguitas olvidó que el miedo mueve masas y Fujimori ganó las elecciones negando que una medida tan drástica fuera necesaria para sacarnos del hoyo. Algunos meses luego de asumir la presidencia, el primer ministro de Economía, el Sr. Hurtado Miller, terminaba el mensaje a la Nación que anunciaba el paquetazo económico conocido como fujishock con un desesperado pero necesario llamado a la intervención divina[1].
A Vargas Llosa el tiempo le dio la razón, cerca de una década después, cuando la canallada fujimontesinista se vio desenmascarada, sus iras ibéricas fueron finalmente entendidas como justa indignación y el escritor se convirtió en un cruzado de la democracia de alcance mundial, capacitado para defender la infalibilidad del liberalismo aun si eso significa atacar cada vez que se pueda a tiranillos comunistas latinoamericanos, orangutanizados por su excelsa pluma.
“En política no se puede ser ingenuo” [2]
Guiada por sus convicciones y su visión de la realidad, Flores Nano apostó por ofrecerle “estabilidad” al electorado, entendiendo por estabilidad el continuismo del modelo neoliberal. Eso no es todo, el gesto de presentar a Arturo Woodman[3] como primer vicepresidente es una constatación de la torpeza política que no le ha permitido llegar a una segunda vuelta, aun cuando en el 2000 y el 2006 partió con ventajas. Como es lógico, sus rivales no dudaron en acribillarla en el paredón del populismo y dejarla fuera de carrera. En un país pobre, es imposible ganar las elecciones anunciando que se gobernará para los ricos.
El rival que Alan García dinamitó para llegar a la segunda vuelta fue Lourdes Flores Nano, no Ollanta Humala. Desde su tercer puesto en las encuestas, García se dedicó a darle caza a la “candidata de los ricos”, fustigó la presencia de Woodman en la plancha rival y anunció que su gobierno llegaría cargado de justicia social y no sería un continuismo del liberalismo que tanto le criticaron a PPK.
García mintió y ganó las elecciones, tal como Fujimori. Ambos entendieron que la verdad no necesariamente conquista votos. Como todos sabemos, el APRA pasó de mantener un compromiso por una mayor justicia social a predicar activamente un liberalismo entregado a los intereses empresariales, de un día para otro, sin miramientos y con su ya confirmada testarudez.
Mientras tanto, Lourdes no sólo vio el poder pasar de nuevo frente a sus narices, también presenció la fuga de “talentos” de UN: Rafael Rey una vez más se alineó con el gobierno de turno y asumió la cartera de Producción, Antero Flores-Aráoz[4] se fue a representar al Perú ante la OEA y luego volvió para tomar la posta de Allan Wagner en el Ministerio de Defensa, José Barba Caballero fue designado embajador en Panamá, el mismísimo Arturo Woodman es actualmente el Presidente del Instituto Peruano del Deporte (IPD) y, por último, Luis Castañeda Lossio negoció la retirada de su bancada, Solidaridad Nacional, de UN en pos de de una convivencia pacífica con su vecino de la Plaza de Armas (idilio que tuvo su luna de miel en la operación de “reconquista” del mercado de Santa Anita, robocops y granadas incluidas).
Entonces, es lógico que Flores Nano, harta de tanto desaire, decidiera salir de su piscina para, con dedos arrugados y audacia calculada, decirle un par de verdades a este impostor químicamente descompensado, devenido derechista servil.
La natural venganza de Lulú
Lourdes eligió muy bien las circunstancias de sus polémicas declaraciones. Con estas, no sólo intentó contrarrestar la noticia de la muerte de Unidad Nacional[5], sino también dio en el blanco al atacar la debilidad más grande de García como político: es un mentiroso comprobado[6]. Como era de esperarse, sus palabras levantaron un polvo que ensució aún más la cara del gobierno. Y es que si Humala nombra a García “presidente de los ricos” suena extremista, redundante, a discurso de tinterillo. Pero cuando Lulú lo acusa de serlo, la sombra de un cuestionamiento válido se levanta.
Además, al verse acusado el aprismo de desatender los principales problemas sociales que enfrenta el país - salud, educación y seguridad –, los compañeros en conjunto reaccionaron destempladamente: como un mozo engreído cuando se le hace ver la flagrancia de la falta cometida, apelaron al berrinche, a la descalificación, y hasta a la sorna[7] como únicas e insuficientes armas de defensa, incluso llevándose de encuentro la reputación de una universidad privada[8].
Estas respuestas oficialistas se convirtieron al final del día en un cargamontón que - como bien afirma Juan Paredes Castro[9] - buscaban no dejar piedra sobre piedra en los cuestionamientos de Lulú, sin importar que la respuesta del partido de gobierno sea percibida como profundamente autoritaria, prepotente, intolerante e irrespetuosa con el conjunto de opiniones que deben coexistir en las democracias.
Vaya que García debe verse en aprietos. Es la primera vez que la derecha tradicional pepecista se pone deliberadamente a la izquierda del APRA (así sea en simples declaraciones y no en hechos concretos). Más allá que Lourdes simplemente haya querido capitalizar la menguante credibilidad del gobierno para su propia cosecha electorera, involuntariamente ha sentado un saludable precedente. Para la opinión pública, el reclamar condiciones que permitan un desarrollo equilibrado y con justicia social en el Perú ya no es exclusividad de comunistas, socialistas, nacionalistas, ecologistas sindicalistas y otros perros del hortelano, como tan febrilmente ha insistido García en sus declaraciones públicas y en sus infames artículos.
Si de algo sirven las declaraciones de Flores Nano es para dejar en evidencia la obsolescencia del discurso oficialista, tan confrontacional como maniqueo. Sólo por eso (y por nada más)…. ¡buena Lulú!
Foto: El Mundo de España.
Ahora bien, es fácil ver que entre el plan de gobierno que Flores Nano planteó en 2006 y el que viene siguiendo el actual gobierno aprista, no hay mayores diferencias. La cercanía ideológica es tan evidente que uno termina preguntándose qué es lo que le molesta precisamente a la ex candidata del proceder del actual gobierno. Poner al Perú en piloto automático y dejar que las leyes del mercado despedacen lo poco que queda de credibilidad en el sistema democrático estaba también en los planes de Lulú. ¿De qué se queja entonces?
“Que Dios nos ayude”
Lourdes Flores se queja porque perdió las elecciones. Se araña porque ella no es la primera presidenta del Perú, es decir, sangra por la herida. La obscura herida del perdedor que juzga que se cometió una injusticia contra él. La misma que desangraba a cuentagotas a Vargas Llosa cuando, desde la Madre Patria, llamó “japonés canalla” a Fujimori. Por ese entonces, el Perú se burlaba de la poca caballerosidad del vencido y se regocijaba en la evidente piconería del celebre y muy derrotado intelectual.
Durante el famoso debate de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 1990, Vargas Llosa admitió que un “shock” económico era necesario para salir de la peor crisis jamás vivida en el Perú, cortesía del Dr. García claro. Varguitas olvidó que el miedo mueve masas y Fujimori ganó las elecciones negando que una medida tan drástica fuera necesaria para sacarnos del hoyo. Algunos meses luego de asumir la presidencia, el primer ministro de Economía, el Sr. Hurtado Miller, terminaba el mensaje a la Nación que anunciaba el paquetazo económico conocido como fujishock con un desesperado pero necesario llamado a la intervención divina[1].
A Vargas Llosa el tiempo le dio la razón, cerca de una década después, cuando la canallada fujimontesinista se vio desenmascarada, sus iras ibéricas fueron finalmente entendidas como justa indignación y el escritor se convirtió en un cruzado de la democracia de alcance mundial, capacitado para defender la infalibilidad del liberalismo aun si eso significa atacar cada vez que se pueda a tiranillos comunistas latinoamericanos, orangutanizados por su excelsa pluma.
“En política no se puede ser ingenuo” [2]
Guiada por sus convicciones y su visión de la realidad, Flores Nano apostó por ofrecerle “estabilidad” al electorado, entendiendo por estabilidad el continuismo del modelo neoliberal. Eso no es todo, el gesto de presentar a Arturo Woodman[3] como primer vicepresidente es una constatación de la torpeza política que no le ha permitido llegar a una segunda vuelta, aun cuando en el 2000 y el 2006 partió con ventajas. Como es lógico, sus rivales no dudaron en acribillarla en el paredón del populismo y dejarla fuera de carrera. En un país pobre, es imposible ganar las elecciones anunciando que se gobernará para los ricos.
El rival que Alan García dinamitó para llegar a la segunda vuelta fue Lourdes Flores Nano, no Ollanta Humala. Desde su tercer puesto en las encuestas, García se dedicó a darle caza a la “candidata de los ricos”, fustigó la presencia de Woodman en la plancha rival y anunció que su gobierno llegaría cargado de justicia social y no sería un continuismo del liberalismo que tanto le criticaron a PPK.
García mintió y ganó las elecciones, tal como Fujimori. Ambos entendieron que la verdad no necesariamente conquista votos. Como todos sabemos, el APRA pasó de mantener un compromiso por una mayor justicia social a predicar activamente un liberalismo entregado a los intereses empresariales, de un día para otro, sin miramientos y con su ya confirmada testarudez.
Mientras tanto, Lourdes no sólo vio el poder pasar de nuevo frente a sus narices, también presenció la fuga de “talentos” de UN: Rafael Rey una vez más se alineó con el gobierno de turno y asumió la cartera de Producción, Antero Flores-Aráoz[4] se fue a representar al Perú ante la OEA y luego volvió para tomar la posta de Allan Wagner en el Ministerio de Defensa, José Barba Caballero fue designado embajador en Panamá, el mismísimo Arturo Woodman es actualmente el Presidente del Instituto Peruano del Deporte (IPD) y, por último, Luis Castañeda Lossio negoció la retirada de su bancada, Solidaridad Nacional, de UN en pos de de una convivencia pacífica con su vecino de la Plaza de Armas (idilio que tuvo su luna de miel en la operación de “reconquista” del mercado de Santa Anita, robocops y granadas incluidas).
Entonces, es lógico que Flores Nano, harta de tanto desaire, decidiera salir de su piscina para, con dedos arrugados y audacia calculada, decirle un par de verdades a este impostor químicamente descompensado, devenido derechista servil.
La natural venganza de Lulú
Lourdes eligió muy bien las circunstancias de sus polémicas declaraciones. Con estas, no sólo intentó contrarrestar la noticia de la muerte de Unidad Nacional[5], sino también dio en el blanco al atacar la debilidad más grande de García como político: es un mentiroso comprobado[6]. Como era de esperarse, sus palabras levantaron un polvo que ensució aún más la cara del gobierno. Y es que si Humala nombra a García “presidente de los ricos” suena extremista, redundante, a discurso de tinterillo. Pero cuando Lulú lo acusa de serlo, la sombra de un cuestionamiento válido se levanta.
Además, al verse acusado el aprismo de desatender los principales problemas sociales que enfrenta el país - salud, educación y seguridad –, los compañeros en conjunto reaccionaron destempladamente: como un mozo engreído cuando se le hace ver la flagrancia de la falta cometida, apelaron al berrinche, a la descalificación, y hasta a la sorna[7] como únicas e insuficientes armas de defensa, incluso llevándose de encuentro la reputación de una universidad privada[8].
Estas respuestas oficialistas se convirtieron al final del día en un cargamontón que - como bien afirma Juan Paredes Castro[9] - buscaban no dejar piedra sobre piedra en los cuestionamientos de Lulú, sin importar que la respuesta del partido de gobierno sea percibida como profundamente autoritaria, prepotente, intolerante e irrespetuosa con el conjunto de opiniones que deben coexistir en las democracias.
Vaya que García debe verse en aprietos. Es la primera vez que la derecha tradicional pepecista se pone deliberadamente a la izquierda del APRA (así sea en simples declaraciones y no en hechos concretos). Más allá que Lourdes simplemente haya querido capitalizar la menguante credibilidad del gobierno para su propia cosecha electorera, involuntariamente ha sentado un saludable precedente. Para la opinión pública, el reclamar condiciones que permitan un desarrollo equilibrado y con justicia social en el Perú ya no es exclusividad de comunistas, socialistas, nacionalistas, ecologistas sindicalistas y otros perros del hortelano, como tan febrilmente ha insistido García en sus declaraciones públicas y en sus infames artículos.
Si de algo sirven las declaraciones de Flores Nano es para dejar en evidencia la obsolescencia del discurso oficialista, tan confrontacional como maniqueo. Sólo por eso (y por nada más)…. ¡buena Lulú!
Foto: El Mundo de España.
[2] Alan García dixit.
[3] Arturo Woodman es la mano derecha de Dionisio Romero, dueño del Grupo Romero y palabra mayor en la CONFIEP.
[4] Uno de los mayores críticos del primer gobierno aprista y presidente de la Comisión Investigadora que, en 1991, encontró culpable al entonces ex Presidente García de fraude, enriquecimiento ilícito y corrupción.
[5] El partido Solidaridad Nacional, de Luis Castañeda Lossio, se retiró de UN luego de una serie de discrepancias con los pepecistas a raíz de la reciente elección de la Mesa Directiva del Congreso. Solidaridad Nacional apoyó la candidatura oficialista de Javier Velásquez Quesquén, lo cual puede leerse como un acercamiento de Castañeda al APRA con miras al 2011. Léase “Escenario del 2011” de César Hildebrandt. LA PRIMERA, 1 de agosto de 2008.
[6] http://www.youtube.com/watch?v=OJC_rA-QuYc&NR=1
[7] "Ella recién está descubriendo la pobreza, debería haberse familiarizado más con este sector desde sus etapas iniciales y juveniles. Ya creo que esta madurita para recién darse cuenta que existen pobres en Huancavelica". Susana Pinilla. Ministra de la Mujer y el Desarrollo Social en http://www.rpp.com.pe/2008/08/04/ministras_salen_en_defensa_del_presidente_y_critican_a_lourdes_flores/nid_132893.html
[8] “Está bien para rectora de la Universidad San Ignacio, pero para política ya fue”. Mauricio Mulder, Secretario General del APRA, citado en EL COMERCIO, pág. A7, Jueves 31 de julio de 2008.
[9] Juan Paredes Castro en “Comentario del Editor: Fortaleza que el Gobierno convierte en debilidad” en EL COMERCIO, Jueves 31 de julio de 2008.

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