miércoles, 21 de enero de 2009

Terrorismo en el Perú

La mutación del senderismo: de militante a mercenario

“Equivocado o no, criminal o no, el senderista tiene lo que nosotros no tenemos: mística y entrega (…). Esa es gente que merece nuestro respeto y mi personal admiración porque son, quiérase o no, militantes. Fanáticos les dicen. Yo creo que tienen mística y es parte de nuestra autocrítica, compañeros, saber reconocer que quien, subordinado o no, se entrega a la muerte, entrega la vida, tiene mística”

Alan García en el discurso de inauguración del VII Congreso Nacional de la Juventud Aprista. Mayo de 1988.



Dieciséis años después de la captura de Abimael Guzmán, las palabras “terror”, “terrorismo”, “terrorista” siguen sonando fuerte en el imaginario de los peruanos. Si bien es cierto, Sendero Luminoso (SL) no ha sido derrotado aun, su existencia fue condicionada a una transformación total de ideología y objetivos. De considerarse guiado por “la cuarta espada del marxismo”, ahora SL opera como guachimanería del narcotráfico, e incluso habría incursionado en la operación de laboratorios de producción de PBC.

Si bien el uso de la violencia no es ajeno al narcotráfico, el término “terrorismo” indica “el uso de una violencia premeditada y motivada políticamente, contra objetivos civiles, desarmados o fuera de servicio, por grupos subnacionales o agentes clandestinos, generalmente con la intención de influenciar una audiencia”
(1).

La versión 2009 de SL efectivamente es un agente clandestino que usa la violencia con fines comerciales ilícitos, más no políticos. Vive fuera de la ley y su objetivo no es cambiar la misma, ni mucho menos tomar el control del Estado. Ahora es un grupo que se siente cómodo entre las sombras, operando para una estructura criminal como el narcotráfico, cuyas acciones tienen fines pragmáticos, no propagandísticos.

El 26 de noviembre de 2006, el programa Panorama de Panamericana TV emitió un reportaje en que se vio a unos 70 hombres en un campamento de mil metros cuadrados al mando de “Artemio”, el único antiguo dirigente senderista prófugo de la justicia.

El reportaje, de unos veinte minutos, mostraba llamativas incongruencias. Quizá lo mas saltante era el inverosímil estado de los uniformes y las armas presentadas: una cosa es tener plata del narcotráfico para comprar equipos nuevos, y otra muy distinta usar uniformes recién planchaditos y banderas comunistas impolutas en una región inhóspita de la selva.

Para mostrar el poder de los denominados remanentes de SL, se mostraba un lanzagranadas capaz de “derribar un helicóptero” según la periodista. Después de unos minutos, el citado artilugio pudo haber sido utilizado: un helicóptero de la Policía Nacional sobrevoló el área aparentemente sin percatarse del muy evidente campamento senderista.

Por si fuera poco, hubo una demostración del ala artística del partido y el material presentado era, en un buen día, verdaderamente risible. Las muchachas demostraron que como poetisas, son malas guerrilleras. Otra notable diferencia más con el SL de antaño. Sin embargo una de ellas se las arregló para dejar una frase memorable: “somos comunistas dispuestos a todo”.

Lo cierto es que el SL profunda y fundamentalmente ideológico que amenazó la viabilidad del Estado peruano fue finiquitado como proyecto político con la caída de Gonzalo y su posterior capitulación de la lucha armada. No hay vuelta que darle, “las huestes de Artemio” son un grupo armado en defensa de intereses ajenos y privados. ¿En dónde entran las ideas de Marx, Lenin, y Mao en su plan de acción?

El sentido común indica que el reportaje de Panorama fue un bluff, un espectáculo montado. La pregunta es por quien o quienes. A juzgar por los antecedentes de Alejandro Guerrero, no sería raro que el mismo programa esté implicado. Pero lo que parece innegable es la participación del Ejercito. Los uniformes, la parafernalia, las armas de guerra, los senderistas y hasta el mismo “Artemio”, todos pueden haber sido proporcionados por las FFAA.

Días luego de la emisión del reportaje, la entonces Ministra del Interior Pilar Mazzetti puso en duda la autenticidad del reportaje
(2). O sea, o el ejército –o al menos un sector de las FFAA- engañó a Panorama, o la hicieron entre los dos. El tema es que intentaron mentir a la opinión pública, pero ¿con qué motivos e intenciones?




(1) Esta definición es la del Departamento de Estado de Estados Unidos, en Patterns of Global Terrorism (2001), como aparece en Tom Friedman offers a perfect definition of "terrorism" de Glenn Greenwald (http://www.salon.com/opinion/greenwald/2009/01/14/friedman/index.html)

(2) “(La Ministra Mazzetti) dijo que al analizar el material fílmico se veía a las huestes que acompañaban a 'Artemio' con uniformes y armas nuevas y sin la coloración de la piel propia de las personas que se encuentran durante mucho tiempo en la selva (…) También agregó que en entrevistas anteriores, el lenguaje (del cabecilla) era mucho más directo y preciso, pero esta vez no ha sido así y el mensaje es un poco cambiante. (…) Mazzetti dijo que el lugar es un campamento ocupado recientemente, por lo que dejó entrever que fue adaptado solo para realizar el video.” El Comercio, 26 de noviembre de 2006. (http://www.elcomercio.com.pe/EdicionImpresa/Html/2006-11-29/ImEcNacional0623653.html)